Educación a distancia: La clave para asegurar la continuidad en los estudios.

Actualizado: 6 de abr de 2020

Actualmente, aproximadamente 850 millones de niños y jóvenes -cerca de la mitad de la población estudiantil mundial- permanecen impedidos de asistir a las escuelas y universidades, en 102 países se ha dispuesto el cierre total y en otros 11 de forma localizada (cifra actualizada a la primera quincena de marzo 2020), y se espera que aumente aún más.



Definitivamente la forma tradicional de entrega del servicio educativo no soporta tal situación y representa un desafío sin precedentes para el sector de la educación. Los países de todo el mundo se apresuran a llenar el vacío con soluciones de educación a distancia. Éstas van desde alternativas de alta tecnología, como clases de vídeo en tiempo real realizadas a distancia, hasta opciones de menor tecnología, como la programación educativa en canales de televisión o radio.


La UNESCO ha establecido un grupo de trabajo “COVID-19” para proporcionar asesoramiento y asistencia técnica a los gobiernos que trabajan para proporcionar educación a los estudiantes fuera de la escuela. Pone en marcha también una Coalición Mundial para la Educación COVID-19, que reúne a asociados multilaterales y al sector privado, entre ellos Microsoft y GSMA, para ayudar a los países a desplegar sistemas de aprendizaje a distancia a fin de reducir al mínimo las perturbaciones educativas y mantener el contacto social con los alumnos y asegurar la continuidad de sus estudios.


Consecuencias del Cierre de Universidades y Escuelas


Es difícil valorar los efectos adversos del cierre de escuelas y universidades. La UNESCO ha elaborado una breve lista de repercusiones, muchas de las cuales se extienden más allá del sector de la educación, para ayudar a los países a prever y mitigar los problemas. Entre esos efectos figuran los siguientes:

  1. La interrupción del aprendizaje: Las desventajas son desproporcionadas para los alumnos desfavorecidos, que suelen tener menos oportunidades educativas fuera de la escuela y muchas veces sin acceso a internet.

  2. Los padres no están preparados para la educación a distancia y en el hogar: Cuando las escuelas cierran, a menudo se pide a los padres que faciliten el aprendizaje de los niños en el hogar y pueden tener dificultades para realizar esta tarea. Esto es especialmente cierto para los padres con educación y recursos limitados.

  3. Acceso desigual a los portales de aprendizaje digital: La falta de acceso a la tecnología o a una buena conexión a Internet es un obstáculo para el aprendizaje continuo, especialmente para los estudiantes de familias desfavorecidas.

  4. Aumento de las tasas de abandono escolar: Es un desafío asegurar que los niños y jóvenes regresen y permanezcan en la escuela cuando las escuelas vuelven a abrir después de los cierres. Esto es especialmente cierto en el caso de los cierres prolongados y mantenerlos ocupados mediante educación a distancia o virtual facilita ese retorno.

Fuente: UNESCO



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